-¿Cómo descubriste este sitio?- Me pregunta encendiéndome el cigarro con un mechero que se saca del bolsillo.
-Se me caló el coche hace unos meses justo en la curva. No había ninguna luz y no veía ni un palmo por delante así que no me di cuenta cuando me puse a andar por la dirección equivocada. Acabé aquí. Suelo venir bastante a menudo, tiene las mejores vistas de toda la ciudad. Y aún no lo has visto todo.
Me mira, esperando a que me explique.
-Dale media hora- digo conservando el misterio. Seguimos fumando en silencio. No fumo a menudo, pero cuando me ofrecen un cigarro a veces lo acepto.
-Así que Star Wars...- dice para sí mismo. Lo dice como si fuese un chiste o algo parecido.- ¿Y tu música favorita?
-La del Romanticismo en general. Sobretodo Beethoven, aunque no sea del todo romántico, fue el que lo inició por así decirlo.
-Así que liberal, rebelde, ¿no? Normalmente sentís más debilidad por el Renacimiento. El orden, la pureza, y esas cosas.- Parece como si no me hablase a mí, sino que estuviese mirando más allá. A algo dentro de mi alma.
-¿"Sentís"? ¿A quién te refieres?-Le pregunto. Regresa a la realidad con un parpadeo sorprendido. Me mira ahora de verdad.
-A ti. Se me ha ido la cabeza.- Oculta algo detrás de la sonrisa. Una idea se empieza a formar en un rincón de mi mente, pero cada vez que intento agarrarla sale corriendo. Es la una y media de la mañana y no me apetece esforzarme por pensar, así que lo dejo.
-¿Y tu música favorita?- Contraataco.
-El siglo XX.- Se le forma una sonrisa de medio lado en la cara.- Caótica, desorganizada.
Arrugo la nariz. El siglo XX siempre me pareció como si hubiesen cogido un puñado de notas y las hubiesen dejado caer sobre una partitura, sin importarles el orden o la armonía.
-Debí suponerlo.
-¿Por qué?- Me mira con un brillo en los ojos. Como si me estuviese acercando a una barrera frágil.
-Te pega.
Se va el brillo de su mirada mientras le da otra calada al cigarro.
-¿Tu libro favorito?- continúa con el interrogatorio.- ¿Crepúsculo?¿O no padeces el síndrome adolescente de las hormonas alteradas?- se rie.
-Don Juan Tenorio, de José Zorrilla- contesto riéndome.
-¿No es verdad, ángel de amor, que en esta apartada orilla la luna más clara brilla y se respira mejor?- declama mi frase favorita de todo el libro. Tiene una voz suave, grave, que me eriza los pelos de los brazos en un escalofrío demasiado agradable. Mientras cita a Don Juan Tenorio clava en mí sus ojos que ahora mismo son de un azul muy claro, pero no frio. Le devuelvo la mirada y ya no la puedo apartar.
-¿Lo has leído?- consigo articular. Forma otra sonrisa de medio lado al decir:
-También es mi libro favorito.
Entonces mi reloj marca las dos de la madrugada y comienza la magia a nuestro alrededor. La luna se eleva en el punto perfecto en el cielo, formando un camino de luz a nuestros pies. Mi pelo se ilumina con una luz blanca y nos rodea un aura de luz pura. Parece como si lloviesen sobre nosotros estrellas. Casi parecen plumas blancas cayendo del cielo. Alex se gira y mira a todos lados, despacio. Tiene en la mirada algo que no podría descifrar. ¿Nostalgia? ¿Reconocimiento?
Cuando la luna se mueve se acaba todo, dejándome con una sensación de paz desacostumbrada. Como si hubiese vuelto a casa después de mucho tiempo. El cigarro hace rato que se ha consumido, dejando un agradable olor impregnado en nuestras ropas.
-Deberíamos volver- rompe Alex el silencio. Puedo ver una fisura en su muro. Sé que es el momento perfecto para preguntarle cualquier cosa. Sobre el tatuaje, sobre cómo se coló en mi casa... Sin embargo, solo alcanzo a decir:
-¿Por qué Don Juan Tenorio?
Me mira durante un largo instante, en el que veo como millones de cosas pasan por su mente. Quizás no se lo había planteado, o quizás le daba igual. O quizás no me lo quiere decir.
-Por esperanza. O por desagrado, según como lo veas.
Ahí acaba todo por esta noche. Nos metemos en el coche y pone rumbo a mi casa en silencio. Dejándome con la intriga de qué ha querido decir con eso. ¿Esperanza o desagrado?
-¿Por qué Don Juan Tenorio?
-Por esperanza. O por desagrado, según como lo veas.
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