Me pongo de pie, de espaldas al espejo de cuerpo entero y me levanto la camiseta. Giro la cabeza todo lo que puedo para ver el tatuaje.
Y ahí está. Dos alas justo en el centro de la espalda. Paso los dedos por encima y todos los interrogantes vuelven.
Me lo vuelvo a tapar con la camiseta y me voy a tirar en la cama, pero por el camino me tropiezo y me doy con los dientes en el suelo. Joder, menudo día llevo. Le doy una patada a la causa de mi caida: los leggins de la noche anterior que dejé tirados al volver. Mi pie choca contra algo duro que me hace retorcerme de dolor. El día no podía ir peor. Me acaricio el dolorido pie mientras alzo los leggins en el aire. Un cuaderno marrón se cae al suelo.
El cuaderno de James.
Me siento en la cama, olvidándome de mi pie, y lo abro por la primera página.
Reconozco la elegante y puntiaguda letra de James cuando escribe:
1er día.
Me han obligado a escribir este diario en clase de lengua. Al parecer tengo que contar mi historia. La profesora dice que mejorará nuestra expresión escrita y podremos desahogarnos. Solo es una idiota que se cree con derecho a decirme lo que debo hacer. Pero si no hago caso estaré más tiempo aquí y no podré ejecutar mi venganza.
Esta cárcel está llena de imbéciles que no valen nada y con los que tendré que convivir durante un año. Y todo por culpa de una zorra que me metió aquí. Pero como dicen, la venganza es un plato que se sirve frio, y yo dentro de poco haré un banquete.
Ya que tengo que contar mi historia contaré cómo llegué aquí.
Hace un mes conocí a una chica. No paraba de babear por mí y la verdad es que me lo pasé muy bien engañándola. La enviaba flores mientras me enrollaba con otra. Ella era tan tonta que me creía enamorado de ella. ¡Menuda imbécil! El caso es que un día vino a mi casa cuando yo estaba bebiendo y se puso a tocarme las pelotas. Yo estaba muy cabreado después de que mi padre me tachase de inútil por suspender Economía. Nunca he obtenido su aprobación. Jamás es suficiente para él.
La pegué una paliza para que cerrase de una puta vez la boca. En serio, se lo merecía.
Pero entonces aparecieron sus amigas y me detuvieron. Llamaron a la policía y me llevaron a juicio, donde me condenaron durante un año a un centro de menores.
El juez era un cabrón al que mis padres no pudieron sobornar y que creía en la ley. Hipócrita...
Cuando salga de aquí pienso ir a por la perra que me encerró y hacérselo pagar.
Las demás páginas solo hablan sobre su vida en el centro y no hacen ninguna alusión a lo que planea.
Cierro el cuaderno, llorando. Sus palabras estaban impregnadas de un odio y un desprecio absolutos.
Tengo miedo de lo que pueda hacer. Está loco. Y un demente como él es capaz de cualquier cosa. Tanto tiempo engañándome pensando que me quería y cuando me di cuenta ya era demasiado tarde y el daño ya estaba hecho.
Me pregunto si el amor te venda los ojos impidiéndote ver la verdad más clara. Y me pregunto si alguna vez llegué siquiera a enamorarme de él.
Debí hacer caso a Vir y a María. Debí confiar en su juicio en vez de tacharlas de mentirosas.
Y ahora me enfrento a dos problemas: el misterio de Alex y la venganza de James.
No sé qué me asusta más.
El caso de James es lo más doloroso y peligroso. ¿Qué planea ahora? ¿Cómo piensa vengarse? Tengo la sensación de que la historia no ha acabado aquí.
Y no, no me equivoqué.
Cuando salga de aquí pienso ir a por la perra que me encerró y hacérselo pagar.

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